La manicura Perfecta
Las uñas están formadas por capas de proteínas fósforo, calcio, hierro y de células muertas. Todas estas láminas callosas se unen mediante la sustancia conocida como queratina.
Además la uña contiene entre un 7 y un 12 por ciento de agua, y un 0,15 por ciento de lípidos. El crecimiento de la uña depende del proceso de queratinización, que tiene lugar en lo más profundo, en el pliegue de la uña. Comenzando en este pliegue, la uña entera se mueve gradualmente hacia adelante y crece a razón de unos 3 milímetros al mes. Lo que normalmente se entiende por "uña" es en realidad sólo una parte de ella, la lámina formada por células muertas. La media luna, esa sección perlada con forma de cuarto creciente es la única porción visible de la matriz que es la parte viva y el puente de unión con la lámina. La matriz es la base de la uña, la parte viva escondida bajo la piel. Ahí es donde se determina su calidad y su salud y donde se forman las nuevas células que empujan a las viejas hacia delante. La cutícula que rodea a la uña produce constantemente nuevas células, desechando las muertas que aparecen resecas y
que pueden deformar y acortar a la uña.